Guía

Cuánta proteína necesito al día

Tu número exacto según lo que pesas y lo que entrenas — y por qué probablemente sea menos de lo que te han dicho.

La respuesta corta: entre 1,2 y 2 gramos por kilo de peso corporal, y —esto es lo que casi nadie te cuenta— la cifra baja cuanto más entrenas, no al revés.

Suena contraintuitivo, así que vamos por partes: primero tu número, luego el porqué.

Tu número

Gramos de proteína al día según tu peso

Busca tu peso y tu perfil. Estas son las cantidades que aplica nuestracalculadora de macros:

¿No sabes en qué perfil encajas? Lacalculadora te lo asigna a partir de tus días de entrenamiento y tu objetivo, y de paso te da las calorías y el resto de macros.

El porqué

Por qué necesitas menos proteína si entrenas duro

Esta es la parte que choca con lo que se repite en la mayoría de sitios, así que conviene explicarla bien.

Lo que preserva tu músculo durante una definición no es la proteína: es el entrenamiento. Es el estímulo de mover cargas exigentes lo que le dice a tu cuerpo que ese músculo hace falta. Y para mover esas cargas necesitas glucógeno, que viene de los carbohidratos.

El error clásico: llega la definición, se recortan calorías, se sube la proteína «por si acaso» y el recorte sale entero de los carbohidratos. Dos semanas después el rendimiento se ha desplomado, ya no se mueven las cargas de antes — y ahí sí empieza a perderse músculo. No por falta de proteína, sino porque los entrenamientos ya no justifican mantenerlo.

Cada gramo de proteína que añades por encima de lo necesario es un gramo de carbohidrato que quitas. Y ese carbohidrato es el que sostiene el entrenamiento que de verdad te protege.

En el rango de 1,2 a 1,6 g/kg sigues cubriendo de sobra la construcción de tejido muscular. Tienes el razonamiento completo, con los números de cada nivel, enNuestro método.

Cómo repartirla

Tres comidas, mejor que una atracón

El total del día es lo que más pesa, pero el reparto también cuenta.Lo ideal son tres comidas; con dos también se puede, sin drama.

El motivo es que el cuerpo tiene un límite de proteína que puede destinar a construir músculo en una sola toma. Meterte 100 gramos de golpe en una comida no rinde igual que repartirlos: buena parte se acaba usando como energía en lugar de para reparar tejido.

Repartir tiene además dos ventajas prácticas: las digestiones son más ligeras y resulta mucho más fácil cuadrar los carbohidratos alrededor del entrenamiento.

De dónde sacarla

Los alimentos que uso yo

Sin listas de manual. Esto es lo que hay en mi compra habitual:

  • Pechuga de pollo y de pavo
  • Filetes de ternera y carne roja
  • Pescado, sobre todo blanco

Con eso, llegar al objetivo de proteína es sencillo en comida y cena. El problema suele estar en otro sitio.

Dónde encaja la proteína en polvo

Si llegas con comida real, mejor. Pero hay dos momentos del día donde cuesta mucho: el desayuno y la merienda, porque suelen ser comidas dulces que no aportan apenas proteína.

Ahí sí uso whey: mezclada con avena, con cereales o con crema de arroz. Cuadra el reparto de macros de una comida que de otro modo sería casi solo carbohidrato. Yen definición ayuda muchísimo a quitar el antojo de dulce, que es donde mucha gente se cae.

Resumiendo: la proteína en polvo no es un suplemento mágico ni hace falta para ganar músculo. Es una herramienta cómoda para cuadrar dos comidas concretas. Si tu desayuno y tu merienda ya llevan proteína, no la necesitas.
Errores

Los dos errores que más gente abandona

1. Comer siempre lo mismo

Es el motivo número uno por el que se abandona una dieta. No es falta de fuerza de voluntad: es aburrimiento. Nadie aguanta meses comiendo pollo con arroz todos los días.

La solución es tener un menú abierto en vez de cerrado:

Ten seis opciones para cada comida del día. Seis desayunos, seis comidas, seis meriendas, seis cenas. Con eso puedes ir jugando: si te has cansado de la pechuga con patata, la cambias por un filete de ternera y ajustas los gramos para que cuadren las calorías y la proteína.

Así la dieta se adapta a ti en vez de al revés — y esa es la diferencia entre sostenerla seis meses o dejarla en tres semanas.

2. Calcular a ojo

«Yo ya sé más o menos lo que como». No. Calcular a ojo es la forma más habitual de creer que estás en déficit cuando no lo estás, y de ahí salen la mayoría de estancamientos que la gente atribuye al metabolismo.

Pesa la comida con una báscula de cocina y mira la etiqueta, o busca el alimento con los gramos que has pesado. No hace falta hacerlo toda la vida: unas semanas bastan para calibrar el ojo. Pero al principio, pesa.

Mitos

Dos mitos que conviene enterrar

«Los carbohidratos engordan»

No. Lo que engorda es un superávit calórico mantenido en el tiempo, vengan las calorías de donde vengan.

Si comes 3.000 kcal y gastas 2.500, engordas — den igual proteína o carbohidratos. Y si comes 2.300 y gastas 2.500, no engordas aunque la mayor parte de tu dieta sean carbohidratos. Es aritmética, no el tipo de alimento.

Y si entrenas, los carbohidratos son la fuente de energía que más te conviene. No los elimines ni los bajes en exceso.

«Cuanta más proteína, menos músculo pierdes»

Tampoco. Pasado cierto punto, subir la proteína no añade nada: ni construyes más músculo ni lo proteges mejor.

Lo que lo protege es entrenar fuerte y mantener las cargas. Si durante la definición sigues moviendo lo que movías —o mejorando—, mantienes el músculo. Si te obsesionas con la proteína a costa de los carbohidratos, pasa lo contrario: peores entrenamientos, peor descanso, peor recuperación, menos glucógeno. Y con menos fuerza, el músculo se va.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuánta proteína necesito si peso 70 kilos?
Depende de tu nivel de actividad. Con nuestro enfoque: 140 g si eres sedentario, 126 g con actividad ligera, 98 g con actividad moderada, 84 g si entrenas duro y estás en definición, y 112 g si entrenas duro y estás en volumen. La cifra baja al subir la actividad porque los carbohidratos pasan a ser prioritarios.
¿Es mejor repartir la proteína en varias comidas?
Sí. Lo ideal son tres comidas al día, aunque con dos también funciona. Repartirla permite aprovecharla mejor: el cuerpo tiene un límite de proteína que puede destinar a construir músculo en una sola toma, así que 100 g de golpe no rinden lo mismo que repartidos. Además, comidas más repartidas sientan mejor y facilitan cuadrar los carbohidratos.
¿Hace falta tomar proteína en polvo?
No es imprescindible: si llegas a tu objetivo con comida real, mejor. Dicho eso, es muy útil en desayunos y meriendas, donde cuesta meter proteína sin recurrir a preparaciones dulces. Mezclada con avena, cereales o crema de arroz, cuadra el reparto de macros de una comida que normalmente no aporta proteína. Y en definición ayuda mucho a quitar el antojo de dulce.
¿Más proteína me hará ganar más músculo?
No. Pasado cierto punto, subir la proteína no aporta más músculo ni lo protege mejor. Lo que preserva la masa muscular durante una definición es el entrenamiento: mantener o mejorar las cargas. Y si subes la proteína quitando carbohidratos, empeoras justo eso, porque te quedas sin combustible para entrenar fuerte.
¿Los carbohidratos engordan?
No. Lo que engorda es un superávit calórico mantenido en el tiempo, vengan las calorías de donde vengan. Si comes 2.300 kcal y gastas 2.500, no vas a engordar aunque la mayor parte sean carbohidratos. Y si haces deporte, son la fuente de energía que más te conviene: no los elimines.
¿Tengo que pesar la comida?
Si quieres calcular de verdad lo que comes, sí. Calcular a ojo es la forma más habitual de creer que estás en déficit cuando no lo estás. Basta con una báscula de cocina y mirar la etiqueta o buscar el alimento con los gramos que has pesado.

Siguiente paso: calcula tuscalorías y macros completos para tener el reparto entero, no solo la proteína. Y si quieres saber cuánto músculo tienes ya, pasa por la calculadora de FFMI.